Batalla de Numistro

Tras la rendición de Capua a mediados de 211 a.C. y la casi pacificación de Sicilia, la guerra pareció dar un vuelco en favor de Roma. Pero la situación de la República era agónica. Sus recursos humanos estaban agotados. La necesidad de reconstruir su potencial militar en Hispania tras el desastre de los Escipiones, había derivado hacia esa zona buena parte de los recursos liberados después de la reconquista de Campania. Tras ocho años de guerra los soldados más veteranos comenzaban a ser licenciados. Los campos estaban exhaustos, no había mano de obra para cultivarlos. Tampoco existían fondos para financiar la incorporación de remeros para la flota.

Con este panorama se inició el consulado de 210 a.C. Habían resultado elegidos para el puesto dos militares de brillante trayectoria. Marco Claudio Marcelo y Marco Valerio Levino. Tras tres años en Sicilia en los que había sometido Siracusa y todo el antiguo reino de Hierón así como reconquistado la mayor parte de localidades que se habían rebelado contra Roma, relegando a los cartagineses a guarniciones en ciudades del suroeste de la isla, a mediados de 211 a.C., Marcelo retornó a Roma y empleó el prestigio ganado para lograr su cuarto consulado. Levino había labrado su fama en Grecia, donde fue relevado por el cónsul saliente Publio Sulpicio Galba. Tras la disputa política que se suscitó en el Senado contra Quinto Fulvio Flaco y el propio Marcelo a cuenta de la acusación de brutalidad en su actuación, realizada por parte de la población de Capua y Sicilia respaldada por los rivales políticos de estos, se decidió que el último intercambiase la provincia de Sicilia que le había tocado en el reparto, por la de Italia que había correspondido a Levino.

Ante las dificultades de reclutamiento, la recién conquistada Campania quedó con una solitaria legión junto a un alae sociorum bajo mando de Quinto Fulvio. Marcelo debió hacerse con un nuevo ejército consular para lo que se le asignó el que el año anterior tenía el pretor en Etruria, Marco Junio Silano. Se trataba de un ejército constituido en el año 213 a.C. que tras servir en Roma como legiones urbanas durante su primera campaña, pasó las dos siguientes en Etruria (212 a.C. y 211 a.C.). No poseía experiencia real de combate más allá de la que tuvieran individualmente los soldados que lo integraban, pues en ese período de tres años no había estado en ningún lugar donde tuviese lugar lucha alguna. Su zona de operaciones para esta nueva campaña de 210 a.C. bajo órdenes de Marcelo sería el Samnio y Apulia. Se mantuvo también en Apulia al cónsul saliente Cneo Fulvio Centúmalo en calidad de procónsul, al mando del mismo ejército de dos legiones que tenía el año anterior. Con esos contingentes desplegados al sur de Roma, se dió inicio a la campaña. Aníbal por su parte retenía su solitario ejército que tras la pérdida de Campania, se había centrado en operaciones en el Brucio y Apulia.

Marcelo debió aumentar el tamaño de su formación de los 20.000 infantes de un ejército de un pretor, a los 30.000 de uno consular con legiones reforzadas, comenzando a operar en el Samnio contra las localidades rebeldes de la zona. El procónsul Cneo Fulvio Centúmalo mantenía a sus tropas junto a la localidad de Herdonea, de la cual esperaban un cambio de bando. Aníbal acampaba en Apulia. Aprovechando el periodo invernal había distribuido contingentes de sus tropas entre las principales localidades aliadas a modo de guarnición. Una de estas ciudades era Salapia. Mediante la traición de uno de los nobles de la clase dirigente, Marcelo logró el cambio de bando de la ciudad, que se realizó masacrando a la guarnición de caballería númida existente. Además, el ejército de Marcelo logró tomar al asalto dos localidades samnitas que contaban con guarnición cartaginesa de importancia, Maronea y Meles. Esta sucesión de golpes sorprendió a Aníbal que debió replegar al Brucio. Probablemente la entidad de las vitales tropas de caballería púnicas, destinadas en la ciudad perdida de Salapia, así como las de las otras dos localidades debía ser importante y el general cartaginés acudió a recoger nuevos efectivos de caballería con los que suplir las pérdidas y dar inicio a la campaña militar.

Enterado por enviados venidos de Herdonea de los contactos que el sector prorromano de la ciudad mantenía con el procónsul Centúmalo, Aníbal decidió acudir a marchas forzadas a tratar de sorprender al ejército romano bajo su mando, del cual se sabía que estaba acampado con pocas precauciones, y que además andaba confiado por la marcha al Brucio de Aníbal. Llegó con sus tropas en formación de combate, siendo el envite aceptado por los romanos que alinearon una de las legiones junto al alae izquierda en primera línea. Cuando el combate de infantería estaba en su punto álgido, la caballería cartaginesa atacó por la espalda a la segunda línea romana, formada por la otra legión y el otro alae, al tiempo que otra parte de la misma se dirigía contra el campamento. Los romanos entraron en pánico y aprisionados fueron masacrados, incluido el procónsul y once de sus tribunos, pudiendo escapar (sin contar desertores) al menos 4.344 hombres (Livio, AUC, XXVII, 8, 13) que lograron llegar a una fortificación cercana y más tarde incorporarse a las filas del ejército de Marcelo. El desastre fue tremendo. Las cifras de bajas oscilan entre 7.000, 13.000 y 17.000 según los autores, pero dado que junto al procónsul caen 11 de sus 12 tribunos, cabe pensar que pudieron ser incluso mayores. Por mucho que el ejército de Centúmalo no debió tener nunca la entidad de uno principal (pues el año anterior -211 a.C.- debido al cerco de Capua, se mantuvo en ese papel a los de los procónsules allí destinados), y dados los problemas de reclutamiento que hubo en 210 a.C., lo más seguro es que sus integrantes rondaran los 21.200 hombres de un ejército de un pretor con dos legiones, sus alae asociadas y la caballería. Por ser conocidos los desterrados a Sicilia a inicios del año siguiente, procedentes de esta batalla, que se elevan a 4.344 hombres, cabe deducir que los muertos en dicho enfrentamiento serían con más probabilidad los 17.000 del margen superior que da Paulo Orosio, que los 13.000 que cuenta Livio.

Aníbal, sabedor de que pese a su éxito era solo cuestión de tiempo que la localidad cambiase de bando, decidió mover su población a Metaponto y procedió a incendiarla, al tiempo que ajusticiaba a los traidores.

Enterado el cónsul Marcelo de lo sucedido, envió una carta al Senado informando que borraría la afrenta sufrida. Desde el Samnio, puso su ejército en marcha buscando al púnico, logrando darle alcance en Numistro, localidad de Lucania lindera con el Samnio y Apulia. Durante 212 a.C., tras matar en emboscada a Graco y desertar su ejército de esclavos, Aníbal aniquiló al ejército de Pénula junto al río Silaro, logrando controlar de este modo buena parte de este territorio, en especial las zonas linderas con Campania y Samnio.

En la foto aérea se representa la posible ruta seguida por Marcelo y el general púnico para confluir en esta población.

Rutas Aníbal y Marcelo hasta Numistro

Posible itinerario seguido por Marcelo y Aníbal hasta llegar a Numistro

Es significativo señalar la cercanía de Numistro (actual Muro Lucano) con Balvano, situado algo más al sur. En este punto hay un puente denominado de Aníbal, que aunque de ejecución romana, probablemente sustituyó a alguno que en su día hiciera el general cartaginés. Este detalle dibuja claramente la posible ruta que seguía Aníbal para ir del norte de Apulia al Brucio. Desde Numistro y siguiendo el curso del actual río Melandro, confluiría en el río Tanagro desde donde por su valle llegaría a las proximidades de Grumentum. Y desde esta comarca lucana prosiguiendo hacia el suroeste alcanzaría el territorio de sus aliados brucios. Este camino, en su tramo junto al río Tanagro, coincide con la posteriormente construida Vía Popilia, lo cual lleva a pensar en la existencia de un camino previo que ya era utilizado como mínimo, en la época de la segunda guerra púnica. Es muy probable por tanto que Marcelo conociese perfectamente el camino que seguía Aníbal en sus movimientos desde el norte de Apulia hasta su retaguardia, e informado tras la 2ª batalla de Herdonea del abandono de la zona del ejército cartaginés, acudiese a buscarlo a un sitio de paso previsible.

Ruta Aníbal de Muro Lucano - Grumento

Hipotética ruta del ejército púnico desde Numistro al Brucio a través de Lucania

Confiado en sus posibilidades, el cónsul romano acampó en un llano junto a la ciudad, mientras su oponente gozaba de la seguridad de una elevación como lugar de acampada.

La trascendencia del enfrentamiento era máxima. En esos momentos, después de la destrucción del ejército de Centúmalo, los romanos contaban al sur de Roma únicamente con el ejército consular de Marcelo y el ejército reducido de una legión y un alae presente como fuerza de ocupación en Campania. Este último, por motivos obvios, estaba aferrado al territorio terminado de reconquistar el año anterior y moverlo hubiese supuesto alimentar nuevamente la llama de la desafección en esa región. Una derrota y aniquilación del ejército de Marcelo podía suponer que todo el sur italiano quedase a merced de Aníbal y que la rebelión se reavivara en un momento en que Roma se encontraba materialmente exhausta. Sin duda los riesgos que asumía Marcelo eran muchos. Y las posibilidades que se le abrían a Aníbal también eran lo suficientemente tentadoras como para medirse a un ejército consular reforzado con los supervivientes de la anterior batalla, que probablemente le superaba entre 5 y 10.000 hombres en número de efectivos. A ello había que unir que las fuerzas de Aníbal acababan de mantener una batalla campal de la que aunque hubiesen salido victoriosos, algo de desgaste deberían haber tenido. Cabe pensar que los heridos más graves fuesen evacuados a Metaponto junto a los habitantes de Herdonea, pero siempre supondría junto a los muertos, una merma en el ejército con el que había iniciado la campaña. También Marcelo venía de tomar al asalto dos localidades, de las que al menos una tenía una fuerte guarnición cartaginesa, por lo que también es coherente deducir que su ejército contaba con bajas.

Otro factor a considerar es el campo de batalla en torno a Numistro. Como se puede apreciar del mapa con la orografía real que figura debajo de estas líneas, el único sitio apto para un combate campal es la zona situada al Este de Numistro. Se trata de un área más o menos cuadrada de 3km de anchura por 3km de profundidad. En su lado Oeste-Sur linda con un cauce de agua y unas colinas de elevada pendiente. Por el lado Sur-Este está limitada por un cauce fluvial y unas suaves colinas que lo flanquean. Por su lateral Oeste-Norte, linda con una zona montañosa escarpada donde asienta la localidad de Numistro. Por su parte Norte-Este limita con la cumbrera de otra zona de colinas (marcada a trazos) que en su extremo más al norte se interrumpe por la presencia de una montaña de elevada pendiente. El cuadrante Noroeste del campo de batalla posee una orografía más escarpada por coincidir con la falda de la montaña reseñada. La parte más próxima al lateral Oeste-Sur (rayada), es una planicie que se encuentra a una altitud de 400 metros con un desarrollo constante de aproximadamente 1km de fondo por 3km de anchura, mientras que en su lado opuesto (Norte-Este) se alcanzan los 600 metros. Hay pues una ladera con pendiente creciente de Suroeste hacia el Noreste (zona con flechas) que se desarrolla en todo el ancho del área de combate y con una profundidad que abarca los 2 km más cercanos a la cumbrera dibujada a trazos. Esta pendiente es de aproximadamente un 10%.

orografía terreno batalla Numistro

Mapa con la orografía del lugar donde tuvo lugar la batalla de Numistro

La primera consecuencia que se deduce de todo esto es que el bando situado al Sur debía progresar en contrapendiente, mientras que el ubicado más al Norte lo haría a favor de la misma. La segunda consecuencia de un campo de batalla tan estrecho era que la caballería no tenía margen de actuación por no haber espacio para la maniobra. Dada la magnitud de efectivos de los ejércitos en liza, por fuerza sólo podía darse una batalla de desgaste.

Los tres autores que han tratado el combate y han llegado hasta nuestro tiempo son Livio, Plutarco y Frontino y en ellos me baso para el relato e interpretación del mismo.

Análisis previo

De acuerdo al relato de Tito Livio, Marcelo situó su campamento en un llano, lo cual dado el escenario antes descrito y la proximidad de un cauce, nos lleva a ubicarlo en la planicie que hemos descrito en la zona Sur del área de combate comentada.

Por su parte Aníbal había acampado en una colina. Por la escasa superficie disponible en la cresta de las lomas existentes y conocido el relato de la disposición en el área de combate de los ejércitos cuando inician la batalla, el campamento de Aníbal debiera estar en la zona Norte de la escena. Muy probablemente al pie de la eminencia dominante.

Los efectivos implicados por cada bando son desconocidos por fuente directa pero se puede llegar a una estimación con una fiabilidad razonable. El primer dato a considerar es la 2ª batalla de Herdonea, disputada unas semanas antes en Apulia por el ejército púnico. En ella se enfrentó a un ejército que no era ya consular y cuyo estándar de tropas para dos legiones romanas con sus alae, debía andar alrededor de los 20.000 infantes y unos 1.600 jinetes. Estas cifras y la descripción de la batalla que da Livio o Apiano, permiten deducir que el ejército de Aníbal no debía contar con más de esa misma cifra de infantes. De lo contrario habría sido una imprudencia del procónsul enfrentarse a él en inferioridad numérica palpable. Pero también conocemos que la caballería cartaginesa decidió el encuentro al atacar simultáneamente la retaguardia romana y el campamento de estos. Esto significa que debía ser muy superior en número a la italorromana de modo que pese a dividirse, pudiese aniquilarla o ponerla en fuga y cumplir las dos misiones que le encomendaron. Dado que se dividió en dos grupos, el que atacó a la infantería debía superar también a la caballería romana que los acompañaba, por lo que no es descabellado dimensionarlo en más del doble de jinetes que los de su oponente. Y el grupo que se lanzó contra el campamento fortificado, debía tener una entidad que pudiese imponerse a los no menos de 500 hombres que pudieran quedar en él parapetados tras el foso y la empalizada. Un grupo de 2.000 jinetes adicionales es razonable para este cometido. Así pues, la caballería púnica debía rondar los 5.000 jinetes. Algo que además casa con el carácter eminentemente ligero que Livio adjudica al ejército con el que Aníbal vino desde el Brucio. Así pues parece coherente que esos 20.000 infantes y 5.000 jinetes fuese el grueso de su contingente. Tras la batalla debió tener bajas en forma de muertos y heridos, pero tras evacuar Herdonea, debió de recuperar una guarnición importante (no en vano llevaba años resistiendo pese a haber un campamento romano en sus cercanías desde varios años antes). Así que de alguna manera, una batalla muy exitosa y probablemente con pocas bajas, que se vieron compensadas al incorporar los hombres con los que protegía Herdonea.

Por parte romana tal y como ya he comentado, sabemos que el cónsul Marcelo se hizo cargo de un ejército de un pretor cuyos efectivos iniciales serían parecidos a los que pudiera tener Centúmalo en el suyo, pero como era costumbre, sus tropas debieron ser aumentadas hasta totalizar los 32.200 efectivos clásicos de los ejércitos consulares reforzados de la segunda guerra púnica, de los que 29.800 eran infantes y unos 2.400 jinetes. Esto se refrenda con el hecho de que en 207 a.C. conocemos que de la unión de dos ejércitos consulares (uno de los cuales era este de Marcelo), Cayo Claudio Nerón sacó un superejército consular de 40.000 soldados y 2.500 jinetes y uno de dos legiones para el procónsul Quinto Fulvio Flaco, que debía rondar los 21.500 hombres incluida caballería. Eso implica que estos dos ejércitos consulares antes de fusionarse, debían rondar en el año 208 a.C.  los 32.000 soldados. Aunque ignoramos sus cifras exactas en 209 a.C., no es descabellado pensar que ya en 210 a.C., el ejército de Marcelo hubiese alcanzado ese montante.

Y de esa composición, habría que restar las bajas habidas en los dos asaltos de los que da cuenta Livio como ocurridos en la primera parte de la campaña (Meles y Maronea) y sumar la incorporación de los derrotados en Herdonea, que oscila entre 3.500 y 4.500 hombres, de los que una parte puede que estuvieran heridos y otra debiera quedar como guarnición de las nuevas localidades tomadas. Por estos motivos me inclino a pensar que el incremento real que tuvo el ejército de Marcelo con relación al que había empezado la campaña, no debió ir mucho más allás de los 1.000 a 1.500 infantes, lo que nos sitúa en unas cifras de 31.000 legionarios y 2.400 jinetes.

En el campamento romano debió quedar una guarnición potente, que evitase un golpe de mano como el vivido por el ejército de Centúmalo. El número de tropas de las distintas líneas en una legión de 6.200 infantes, de acuerdo a las proporciones tradicionales de los distintos tipos de soldados de una legión manipular de esa época, y a la afirmación de Polibio de que cuando sus integrantes excedían de 4.200, el exceso iba repartido entre velites, hastati y princeps pero no a los triarii, debió ser de 1.800 velites, 1.800 hastatii, 1.800 princeps y 600 triarii (15 manípulos de 120 hombres de cada categoría, y 5 más de triarii). La diferencia hasta los 6.200 serían los centuriones, signíferes, optiones y bucinatores. Adicionalmente a las dos legiones y alaes existiría un contingente aliado de infantería extraordinarii cuyo número rondaría los 5.000 hombres (12 manípulos de cada clase más 5 de triarii).

Suponiendo que la proporción y tipología de los soldados de las alae sociorum fuese la misma que la de las legiones (aunque formasen en cohortes y no en manípulos), y un aporte proporcional de extraordinarii a las líneas, tendríamos una fuerza de velites u hostigadores que actuarían en las primeras fases del combate (independientemente de que perteneciesen a una legión, alae o extraordinarii), cuyo total debía rondar los 8.500 hombres. Tras ellos una primera línea y después la segunda. Dicha primera línea contaría con unos 10.000 hombres distribuidos entre la I Legión y el Alae derecha, de los que 4.300 serían hastatii (o su equivalente en las tropas aliadas), 4.300 princeps (idem) y 1.400 triarii (idem). La segunda línea tendría una composición análoga integrada en la III Legión y el Alae izquierda. Dado que se estima que un legionario luchaba en un espacio de 1,80 metros que podía reducirse a 0,90 metros cuando lo hacía en orden cerrado, esos 10.000 hombres de cada línea en un frente de 3km, se distribuirían en seis filas o en tres si combatían en orden cerrado. Formaciones más compactas en profundidad implican acortar la longitud del frente.

En el bando cartaginés, Livio confirma la presencia de baleares en sus filas. Estas tropas de hostigadores, entraron en la península itálica ocho años antes en número de 8.000 de acuerdo a Polibio, y esta de Numistro, es la última mención a su presencia en un ejército de Aníbal en Italia. Si bien la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, parece que este contingente, cuyas protecciones corporales en combate eran mínimas, tras ocho años de guerra y dieciséis batallas principales, también padeció el desgaste y su número debía haber bajado considerablemente, por lo que no debía haber mucho más de 2.000 soldados. Esto deja el número del resto de la infantería pesada en unos 18.000 hombres que al igual que los romanos están repartidos en dos líneas, de unos 9.000 integrantes cada una, lo cual distribuido en filas algo menos densas que las de sus oponentes, supone igualar la profundidad de estas. Su composición a estas alturas de la guerra era probablemente una mezcla de los galos, hispanos y africanos supervivientes, a la que se sumarían los lucanos, brucios y demás itálicos que pudiera haber incorporado.

Desarrollo de la batalla

Marcelo sacó sus hombres al campo de batalla el primero. Situó en vanguardia a la I Legión y a su lado a la Alae derecha aliada. A la izquierda de su línea quedaba la población de Numistro. Aníbal aceptó el envite sacando a su primera línea en la que se encuadraban hispanos y baleares. Su ala derecha descansaba sobre una zona de orografía más escarpada.

Tito Livio narra que una vez comenzó la acción, los elefantes tomaron parte en la batalla. Conocido el orden en que solía actuar Aníbal, esta descripción induce a pensar que el combate se inició con una acción de hostigamiento de los honderos baleares, probablemente respondida por los velites romanos con sus jabalinas. Es tras esta refriega librada a distancia cuando en un campo de batalla tan estrecho, parece más lógico realizar una carga con los elefantes. De esperar a que se enzarzasen las infanterías, no quedaría espacio material para realizar la carga sin gran riesgo de llevarse por delante a tropas propias. Por ello creo que dicha carga debió anteceder al choque de los infantes hispanos contra los hastatii romanos. En la disposición previa he reflejado este previsible orden de batalla.

Batalla Numistro Posiciones previas

Batalla de Numistro. Disposición inicial de los contendientes

De acuerdo a Livio, las hostilidades se desencadenaron a la hora tercia, que por tratarse del verano ya bien entrado, cosa que deduzco del hecho de que ambos ejércitos ya habían tomado parte en combates anteriores, debía ser en torno a las nueve y media de la mañana. En ese momento según Plutarco, los hombres de Aníbal ocupaban posiciones elevadas.

Tras el hostigamiento que mútuamente se debieron dar baleares y velites, probablemente vino la carga de los elefantes. No consta que causaran gran daño. No obstante no deja de ser sospechoso que si no recibió de Bomílcar más que cuarenta paquidermos en 215, y después de conocer su empleo en no menos de ocho enfrentamientos en esos cinco años, aún le restasen ejemplares vivos como para lanzarlos en una carga. Estas cargas de los elefantes aparecerían de nuevo mencionadas por Livio al año siguiente en las batallas de Canusio.

El relato de Plutarco aporta un dato interesante relativo a que los hombres de Aníbal descendían de las elevaciones para atacar a los romanos. Este detalle estaría indicando que probablemente el general cartaginés se dedicó a lanzar cargas de infantería aprovechando el empuje logrado gracias a partir de una posición más alta. El dibujo de la batalla, una vez conocidas las características del escenario y este detalle, aparenta ser el de un ejército romano en progresión desde el llano hacia un terreno elevado con una pendiente más o menos regular, y unos defensores que caen en oleadas contra ellos conforme se acercan.

Frontino destaca en su relato que los flancos de Aníbal están protegidos por huecos y precipicios, lo cual es coherente con el escenario de la batalla escogido. Y que este factor es clave en su victoria. Aunque el resultado del combate no está claro por la parquedad de la exposición de Frontino en su afirmación, la calificación de Livio de que acaba en tablas tras estar todo el día luchando y la de Plutarco de no tener éxito cierto o de importancia, los datos parecen apuntar nuevamente a un combate de desgaste en que el ejército cartaginés, mejor posicionado, no pudo ser desalojado de sus puestos por el ejército que venía del llano, teniendo los romanos un número mayor de bajas, que sería el factor que inclinaría la balanza a favor de los púnicos para calificarlo como victoria suya.

Retornando al relato de Livio, leemos que las líneas estuvieron enzarzadas hasta quedar agotadas, lo que llevó a Marcelo a relevar a su vanguardia y sustituirla por la segunda línea integrada por la Legion III y el Alae izquierda, algo que ocasionó que Aníbal respondiera con un relevo de sus hombres de primera línea. Las nuevas tropas, completamente frescas, reanudaron el combate con ferocidad, prosiguiéndolo hasta que la luz marcó el fin del mismo. Este último dato en la época de verano se sitúa en torno a las 21:30 y es importante para determinar que la duración total de la lucha fue de alrededor de doce horas.

Conclusiones

La primera cuestión a abordar es quien ganó. Ninguno de los dos bandos pudo aniquilar al ejército contrario ni consta que lo arrinconase en el trascurso de la batalla, por lo que probablemente la conclusión de la misma a la que llega Plutarco sea la más acertada. Frontino posiblemente adjudica una victoria a Aníbal por el hecho de rechazar los intentos de Marcelo y causarle más bajas que las que él pudiera tener. Livio refrenda que Marcelo dejó a sus heridos en Numistro junto a una guardia para iniciar la persecución, lo que indica cierto volumen de bajas.

Tal cual hemos supuesto el escenario y ante la que pudiera haber sido la ubicación del campamento púnico, es muy probable que Marcelo centrase sus esfuerzos en su ala izquierda tratando de llegar a dicho campamento, lo cual le llevaba inexorablemente a progresar en la zona de terreno más escarpado. Este dato lo avala el hecho de que Livio destaque esta zona montañosa como la de orografía más complicada y sobre la cual Aníbal apoya su ala derecha. El detalle de bajar los cartagineses a luchar con los romanos dado por Plutarco induce a pensar que el ejército cartaginés cargaba pendiente abajo con la consiguiente ventaja en alcance de las armas arrojadizas y de empuje en el choque.

Pero el análisis se quedaría corto si no diéramos un paso más. ¿Cuáles eran los objetivos de cada uno de los implicados? Sin duda el de Aníbal era el aniquilar el ejército consular, único oponente que tenía en el sur de Italia. Pero, ¿cuál era el de Marcelo? La posibilidad de aniquilar un ejército enemigo siempre está ahí pues supone eliminar un problema de raíz al desaparecer los medios con los que el enemigo puede llevar a cabo sus acciones.

Pero viendo la escena de los hechos, corroborando que los cartagineses contaban con la mejor posición y que el campamento enemigo estaba en alto, ¿es creíble que los romanos pensaran que iban a una batalla de aniquilamiento de su oponente? Bajo mi punto de vista no. Marcelo debía saber desde el primer momento que la batalla sería de desgaste y el prolongarla durante doce horas, por mucho que sus bajas pudiesen ser apreciablemente superiores, sin duda acarreó una erosión significativa en las filas de su enemigo. Y tras perder Campania, Samnio y el norte de Apulia, la capacidad de regeneración del ejército cartaginés era inferior a la del romano. Si el resultado de la batalla hubiese supuesto un exiguo número de pérdidas en el bando púnico, lo lógico es que Aníbal hubiese perseverado en su posición ventajosa que mermaba al enemigo y a él lo dejaba casi indemne. Sin embargo al día siguiente cuando los romanos vuelven a ofrecer combate, los púnicos ya no están. Una deducción lógica de esto es que las bajas púnicas fueron lo suficientemente significativas como para no repetir la experiencia, aunque las romanas pudiesen ser mayores. O dicho de otro modo, sus esperanzas de aniquilar al ejército romano, no eran viables en ese escenario y por el contrario, él perdía hombres cuya reposición era mucho más dificultosa que la de los romanos con las suyas.

Conocemos adicionalmente que la campaña prosiguió en dirección a Venusia (Apulia), con los romanos acosando al ejército cartaginés con escaramuzas (combate en el que toman un papel preponderante velites y caballería), de modo que no pudiese contar con libertad de acción, pero al mismo tiempo eludiendo enfrentamientos de envergadura, de modo que únicamente se libraron pequeños encuentros. Esto último avala que el ejército de Marcelo pudiera haber tenido bajas suficientemente significativas (en especial en su infantería pesada) como para que perdiera la inicial superioridad numérica y temiese ser sorprendido por alguna estrategema. Pero al mismo tiempo nos muestra a un ejército cartaginés que tampoco tiene interés en ir a una batalla campal después del encuentro de Numistro sino que busca las posibilidades de una emboscada.

La campaña finaliza con los cartagineses desalojados completamente del norte de Apulia, el Samnio caudino retornado a la disciplina romana y los límites del dominio cartaginés desplazados a la zona lindera entre Lucania y los Hirpinos y el centro de Apulia. Un retroceso en toda regla que se acentuaría el año siguiente. Ante este panorama, la victoria estratégica del combate es claramente de Marcelo. Con la batalla cortó la iniciativa de Aníbal, degradándole la pegada de su ejército al hacerle perder hombres. Todo ello a costa de unas pérdidas mayores que las de su rival, pero las cuales podían ser repuestas aunque con dificultades, mientras que para el cartaginés, las posibilidades de reclutamiento, se reducían cada vez más. Al mismo tiempo inició un estrecho marcaje del ejército cartaginés que le privó de la libertad de movimientos y la posibilidad de dar un golpe en otro escenario.

Como otro elemento a considerar, y a partir de la hipótesis de que en Numistro, Marcelo interceptó el retorno de Aníbal al Brucio, estaría el hecho de que con la batalla, el ejército cartaginés debió de retornar a Apulia. Lo cual, objetivamente no era la intención de estos últimos. No tiene ninguna lógica ir a Venusia pasando por Numistro cuando se viene de Herdonea. Es mucho más directo y carecía de oposición alguna, haber hecho esa ruta sin llegar a Lucania. El movimiento de Marcelo había hecho cambiar de planes al general cartaginés. Los romanos, sea cual fuere el resultado del combate, parecieran con su posición en el llano junto a Numistro, cortar el camino hacia el río Melandro de los púnicos, lo que explicaría que estos se dirigieran a Venusia tras la lucha. Lo cual, con el desgaste acumulado en los dos combates consecutivos y la pérdida del norte de Apulia, debió restarle capacidad ofensiva para obtener nuevos logros antes de finalizar 210 a.C. Complementando esta idea, vemos que el año siguiente, el nuevamente elegido cónsul, Quinto Fulvio Flaco, actúa con su ejército consular en el área de Volcei (actual Buccino), situado escasos 16 km al suroeste de Numistro y a menos de 9 del mencionado puente sobre el río Melandro, en lo que sería un claro intento de ocupar las poblaciones de la zona afectas a los púnicos y cortar la ruta que Aníbal empleaba en su tránsito de Apulia al Brucio a través de Lucania.

En el plano táctico de la batalla, aparentan llevar ventaja los púnicos por su disposición en un terreno favorable y provocar un muy posible superior número de muertos y heridos al enemigo, manteniendo sus posiciones en altura. Aunque ello se consigue con bajas propias cuyo montante es desconocido pero que deben ser lo suficientemente significativas como para no querer repetir la experiencia al día siguiente.

En resumen, un combate que por no tener un resultado claro o contundente a favor de ninguno de los contendientes, ha pasado relativamente desapercibido dentro del contexto de la segunda guerra púnica, aunque enfrentase a los dos mejores generales de cada bando en ese momento, pero cuyo análisis arroja interesantes cuestiones sobre el modo en que debió desarrollarse y la importancia que de haber sido otro el desenlace, pudo haber tenido para reavivar la guerra en el sur de Italia .

Bibliografía y fuentes

Frontino, “Estratagemas”, II,II,6

Tito Livio, “Ab Urbe Condita”, XXVII,2 y XXVII,15,1

Plutarco, “Vida de Marcelo”, 24

Paulo Orosio, “Historia contra los paganos”, IV, 18

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7 comentarios el “Batalla de Numistro

  1. Mr. Quiros dice:

    Magnífico relato de una batalla no muy conocida y explicada de manera intensa y magistral.
    Enhorabuena amigo.

    • marcelo dice:

      Muchas gracias por tus palabras. Debo aclarar que hay discusiones sobre la ubicación exacta de Numistro. Se encontró una inscripción en una colina denominada Raia de San Basilio, situada al Sur de donde se unen los dos ríos que hay dibujados (debajo de donde he puesto el campamento romano), donde habla de Numistro. Pero los restos arqueológicos ocupan una superficie mínima y bajo mi punto de vista es improbable que fuese un núcleo importante de población. El Numistro del mapa lo he situado sobre la localidad actual de Muro Lucano. Es una localidad antigua que algunos datan como del primer milenio debido a que se formó tras abandonarse la localidad previa existente debido a un terremoto. Es difícil de saber, pero bajo mi punto de vista, por criterios topográficos, la única ubicación coherente que veo en la zona que encaje con lo narrado por Livio y en menor medida por Frontino y Plutarco, es el escenario que he comentado.
      Un saludo

      • Mr. Quiros dice:

        Exacto y gracias por tu amable contestación, tal y como comentas, yo estoy también a favor del emplazamiento que nos citas, a la espera de que algún arqueólogo nos muestre otra ubicación o confirme esa. Livio nos muestra el emplazamiento, condicionado naturalmente a su época, pero resumiendo creo que es el que mejor nos lo cita. Lo he discutido con diversos colegas y todos hemos llegado a la misma conclusión o parecida. No desmerezco la opinión de otros compañeros que sitúan la batalla en otras zonas, pero por lo que he explicado, y mejor tu, en efecto creo que ese es el emplazamiento correcto. Y es que le doy mucha importancia a Tito Livio.
        Saludos cordiales.

  2. marcelo dice:

    Hola de nuevo Mr. Quirós:
    Hay gente de la Universidad de Jaén, de los que estuvieron en el proyecto Baecula, que están en Italia colaborando en una investigación al respecto. Ya veremos si consiguen encontrar alguna evidencia de los campamentos o restos de la batalla. Para mi un dato muy importante es el frente de batalla, y siendo más o menos conocida la estructura de la legión manipular, el número de soldados de un ejército consular, el número de legiones y alae situados en vanguardia y retaguardia y suponiendo que debieron luchar en orden cerrado, la cifra de 3 km de ancho de frente creo que es bastante razonable. Y campos de batalla con esa anchura en la zona no veo demasiados.
    Gracias por la consulta a tus colegas.
    ¿Podrías situar donde ubican ellos el escenario en el caso de los que discrepan de este?
    Un saludo

  3. Mr. Quiros dice:

    Estimado,
    Me alegro mucho de que la Univ. de Jaén sigan colaborando, me gusta, por la historia y por lo que representa.
    Mis colegas, que una vez iniciado el debate hace años, la mayoría se inclina por el lugar que citas, pues es el mas lógico; otros, como no podía ser de otra manera en los debates sobre la historia, no se ponen de auerdo entre ellos. Esperan hallazgos arqueológicos, algo que por otra parte esperamos todos. Consecuentemente ¡para que citar lugares si lo que esperan es eso!.
    Respecto al número de legionarios y aliados, el número lo citan Tito Livio y mejor Polibio que vivió en primera mano los acontecimientos, pues aunque griego, no debemos olvidar que estaba protegido por la familia de los Escipiones, ¿que exageró un poco?, lo dudo. Claro que Livio se sirvió de sus escritos y de otros para detallar su Historia de Roma y muy bien escrita, por cierto.
    Un saludo.

    P.D. No te quedes ahí y sigue ilustrando la Historia, ruego. A muchos nos interesa. Gracias.

    • marcelo dice:

      Hola de nuevo:
      Yo a Polibio lo cojo siempre con pinzas. Aunque el más cercano en el tiempo, probablemente no escribió sobre la segunda guerra púnica hasta un mínimo de 35 años después de sucedida esta. Y lo hizo al dictado de sus protectores, los Escipiones. Es un autor que no duda en borrar de la historia a personajes como Quinto Fulvio Flaco, quedando claro que lo hace por la enemistad que este tuvo con Escipión Africano. Igualmente ningunea a Marcelo al que tilda de mal jefe por tomar riesgos. Igualmente cuando describe los acontecimientos post-Cannas demuestra una pobre documentación al situar la muerte de Postumio Albino y la aniquilación de su ejército a los pocos días de sucedida Cannas, cuando en realidad fue no menos de 7 meses después. Y luego, y esto es una opinión personal mía basada principalmente en Livio y Apiano, su famosa cita de que en 216 los ejércitos consulares estaban formados por legiones de 5.000 hombres y alae sociorum de igual tamaño, creo que es igualmente equivocada. En mi opinión el refuerzo de los ejércitos romanos se produjo en 217. Y en los ejércitos consulares siempre había más aliados que romanos en las alae. Hay una mención de Livio a legiones de 6.200 hombres en el ejército de Escipión en Zama. E incluso al ejército que queda en Capua tras su conquista. Probablemente los romanos contaron con ejércitos A y ejércitos B durante la guerra. Los A debieron ser los consulares y alguno que excepcionalmente por su zona de despliegue debían tener legiones y alae reforzados (caso del que operó en España con el padre y el tío de Escipión Africano o el de Marcelo cuando actuaba de procónsul, o el que operó en el Salentino tras la reconquista de Tarento). Estos ejércitos A debieron tener legiones de 6.200 hombres y alaes de entre 7.500 a 8.000 infantes, mientras que los ejércitos B serían los de los pretores y alguno de los pertenecientes a procónsules, y sí responderían al estándar que cuenta Polibio de simetría entre legión y alae con unos 5.000 hombres por legión. De ese modo, pese a que nominalmente casi todos los ejércitos romanos tenían 2 legiones y dos alae, como describe Livio, en algunos casos su total era de 30.000 integrantes y en otros de en torno a 20.000. Pero aunque esto es cuestión de gustos, yo no soy especialmente creyente en Polibio. Tiene a mi juicio un servilismo hacia sus patronos que condiciona muchas cosas de las que cuenta y de las que no. Algunos errores de datación me hacen dudar de sus fuentes en algunos episodios. En Zama de nuevo omite nombres de personajes romanos que debieron estar como Termo o Cneo Octavio o incluso de otros príncipes númidas como Decamas.

    • marcelo dice:

      Hay novedades sobre el escenario de esta batalla:

      http://www.ujaen.es/centros/caai/noticias.html

      Comentan que en abril encontraron indicios asociables a la batalla los cuales habrían sido presentados al público el 19 de abril en el museo arqueológico de Muro Lucano. No explica si estos indicios son de tipo arqueológico o de que clase. Veamos en que queda la cosa y si es necesario que modifique el artículo.
      En la web del museo comentan que la conferencia fue el 19 de mayo:
      http://www.beniculturali.it/mibac/export/MiBAC/sito-MiBAC/Contenuti/MibacUnif/Eventi/visualizza_asset.html_2081249726.html

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