Batalla del Lago Trasimeno

Tras el exitoso comienzo de operaciones en la península itálica en el otoño de 218 a.C. que culminó en torno al solsticio de invierno (21 de diciembre) con la batalla de Trebia, Aníbal libró varios combates en la primera mitad de 217 a.C. Este período de aproximadamente seis meses justo después de esa batalla, fue especialmente intenso en acontecimientos que se detallan a continuación, finalizando en la batalla del Lago Trasimeno.

Los supervivientes de los dos ejércitos consulares romanos que habían participado en Trebia, se refugiaron en las recientemente fundadas y cercanas colonias de Placentia y Cremona. Fue en torno a la primera de ellas contra la que Aníbal concentró sus fuerzas, obligando a que el abastecimiento de la misma se realizase a través del río Po. Se produjo un enfrentamiento de efectivos de caballería romana contra los púnicos en torno a una posición fortificada cercana a Placentia (Livio, AUC, XXI, 57, 10), en el cual el general cartaginés fue rechazado y además resultó herido. Debido a ello debió descansar varios días, tras lo cual el ejército púnico tomó la plaza de Victimulae (Livio, AUC, XXI, 57, 15) después de doblegar el intento de su población de hacerle frente. Una vez acaecido esto, Dion Casio (Historia de Roma, XIV, 24, 20) sitúa un posible encuentro con el ejército de Sempronio Longo cuando los cartagineses intentaban cruzar los Apeninos en dirección a Etruria en medio de una tormenta. Dion Casio afirma que Aníbal habría completado el cruce y llegado a Liguria donde permaneció un tiempo. Este intento de cruce resultaría frustrado por culpa de una ventisca según Livio (AUC, XXI, 58, 1) y Orosio (Historia contra los paganos, IV, 14, 1), que no aluden a lucha alguna, aunque sí en las cercanías de Placentia inmediatamente después del mismo (Livio, AUC, XXI, 59, 1). Tras el fallido intento de cruzar los Apeninos, Aníbal descendió de la cordillera y se dirigió hacia esa ciudad romana de acuerdo al citado relato de Livio, estableciendo su campamento tras una marcha de 10 millas. La siguiente jornada se acercó con una fuerza de 12.000 infantes y 5.000 jinetes, acampando a escasas 3 millas del campamento romano. Livio nos cuenta que Sempronio Longo después de la batalla de Trebia marchó a la ciudad de Roma a organizar las elecciones consulares (algo que solía ocurrir en torno a finales de enero) consiguiendo eludir el dispositivo cartaginés que rodeaba Placentia (AUC, XXI, 57, 4). Pero más adelante (AUC, XXI, 59, 3) matiza la información situando su regreso a Placentia antes de este episodio. Como el cónsul romano participó en el combate de la fortificación cercana a Placentia justo después de la batalla de Trebia, necesariamente el mismo ocurrió antes de su marcha a Roma. Y probablemente su escape hacia Roma se hizo aprovechando la marcha de una parte de las fuerzas púnicas contra Victumulae.

Al día siguiente de llegar de los Apeninos, se entabló el combate de infantería. Durante el mismo, los romanos lograron empujar a los púnicos hasta su campamento, el cual comenzaron a atacar sin éxito. Pero en una narración de los hechos que aparenta describir una treta cartaginesa, estos contraatacaron con su caballería y una salida en tromba del campamento de su infantería, que llevó a una dura e igualada lucha a la que puso término la falta de luz, pero de la que Livio informa que ocasionó la muerte de cinco tribunos romanos y tres prefectos aliados, signo de que posiblemente este bando llevó la peor parte. Inmediatamente tras esto, Aníbal decidió sacar la guerra del territorio de sus aliados galos y se dirigió a Liguria (Livio, AUC, XXI, 59, 13), moviéndose Sempronio a la ciudad de Luca, situada al Noroeste de Etruria, en lo que aparentaba ser una posición de bloqueo. Esta posible visita a Liguria y el frustrado cruce de los Apeninos en dirección a Etruria merecen un análisis más profundo.

El viaje a Liguria de Aníbal

En primer lugar es interesante ubicar en el tiempo estos hechos. Las elecciones consulares tenían lugar en torno a finales de enero. Una marcha desde Placentia a Roma (separadas unos 550 km) del cónsul Sempronio Longo, la organización de las elecciones y la consiguiente vuelta a Placentia difícilmente demoraría menos de dos semanas. Además Tito Livio sitúa como presente a Sempronio Longo en el primer combate en torno a la fortificación cercana a Placentia, y también lo hace cuando sucede el combate tras el frustrado intento de cruce de los Apeninos. Por los motivos expuestos antes, las elecciones consulares sucedieron entre ambos acontecimientos, y dado que el cónsul debió salir de Placentia una semana antes de que se celebrasen, su partida debió ser a mitad de enero, retornando al finalizar el mes. Esto sitúa el primer combate en los últimos días de diciembre. Tras él y debido a sus heridas, debió tomarse un breve descanso (Livio, AUC, XXI, 57, 15), lo que desplaza el inicio de su operación contra Victumulae al inicio de la segunda semana de enero. Victumulae, cuya ubicación se supone en la actual localidad de San Secondo, está a unos 120 km al Noroeste del entorno de Placentia. Esto supone que desde allí hay alrededor de una semana de viaje. Su toma, saqueo y retorno al área de Placentia nos sitúa a falta de una semana para acabar el mes, sobre el 21 de enero. Este desplazamiento facilitó que el cónsul pudiese escabullirse del cerco cartaginés en torno a Placentia. Tras la toma de Victumulae el ejército púnico invernó debido al intenso frío. Esta sería la última operación que Livio data como ocurrida en invierno (Livio, AUC, XXI, 57, 21), tomándose entonces unos días de descanso (Livio, AUC, XXI, 58, 1). Tras esto y ya queriendo asomar la primavera, realizó su primer viaje frustrado a Etruria, en el que queda atascado dos días en los Apeninos y en el que debió invertir no menos de dos semanas en hacer la ida y vuelta. Entendiendo por primavera el fin del frío intenso, estaríamos a mediados de febrero. Entonces sucede el combate en las cercanías de Placentia contra la infantería de Sempronio (Livio, AUC, XXI, 59, 2). E inmediatamente tras esta batalla se iniciaría el segundo viaje de Aníbal en el que recorre Liguria, que fue respondido por el movimiento del ejército de Sempronio a Luca (Livio, AUC, XXI, 59, 12). El traslado de Placentia a Luca debió ser por una ruta suficientemente alejada de la que siguiera Aníbal que impidiera ser emboscado o flanqueado, lo que hace que de las múltiples opciones ninguna baje de 275 km de distancia. En la práctica esto supone que Sempronio estaría en Luca a finales de febrero.

Es de notar también que Livio (AUC, XXI, 38, 4) resalta el reclutamiento de ligures en el ejército púnico. Por otro lado el propio Tito Livio (AUC, XXI, 58,12) dice que cuando Aníbal se dispuso a cruzar a Etruria, lo hacía para rebelar a este pueblo contra Roma al igual que había hecho antes con galos y ligures. Adicionalmente es reseñable que la tribu de los Marici, que habitaba al sur del Po en el entorno de Clastidium, pertenecía al pueblo ligur, por lo que las alusiones de los autores clásicos al territorio de estos, pueden referirse a zonas inmediatamente contiguas al sur del Po.

Mapa de caminos que cruzaban los Apeninos

Mapa de caminos que cruzaban los Apeninos

En el mapa adjunto es posible distinguir dos lugares junto al Monte Giovo (1.964 metros sobre el nivel del mar -m.s.n.m.-), que la toponimia local conoce como Campo de Aníbal (1.500 m.s.n.m.) y Paso de Aníbal (1.798 m.s.n.m.). En color naranja y violeta se señalan las dos rutas que Otto Cuntz cita como existentes ya en esta época que conectaban Placentia con Apua (actual Pontremoli) y Parma (aún no fundada) con Apua, así como su prolongación hasta Luca (atravesando la Fossis Papirianis -actual lago Massaciuccoli-). También aparece representado en color verde el valle del río Auser (actual río Serchio). En trazo discontinuo amarillo aparecen algunos caminos principales como el que años después se convertirá en la Vía Emilia, que conectaba Ariminum con Placentia, y otras secundarias como la que enlazaba Felsina con Pistoriae y Luca; la que unía Pistoriae con Florentia y Forum Livi (ciudad fundada unos 20 años más tarde en la posición de un asentamiento ya existente); y la que iba de Mutina (también fundada años más tarde) a Luca. Estos caminos, en la época de comienzos de la segunda guerra púnica aún no eran vías romanas, pero hay que tener en cuenta que las vías se construían en muchos casos sobre caminos ya existentes previamente. De hecho, la mayor parte de ejes viarios actuales discurren por las mismas zonas que los de la antigüedad y en muchos casos se superponen a estos. Se aprecia como los dos sitios identificados como posibles puntos de paso del general cartaginés (el Campo y el Paso de Aníbal), están bastante próximos a las cumbres de la cordillera de los Apeninos (en color marrón) que separan las actuales regiones de Emilia-Romaña y Toscana (denominados como Alpes Apuanos) y que discurren paralelas al valle del río Auser.

A su vez, dichos dos puntos conectan los valles de Luce (o el Pozze), Tagliole y Santa Ana, situados todos en la vertiente Este de los Alpes Apuanos y perpendiculares a los mismos, que terminan confluyendo en la actual localidad de Pievepelago, por donde pasa el camino de Mutina a Luca. Desde las cumbres de los Alpes Apuanos existen varios caminos que a su vez conectan con el valle del río Auser, de los que el más cercano al Paso de Aníbal es el que arranca en la Foz del Giovo (1.591 m.s.n.m).

Esta región situada al Este y Oeste de los Alpes Apuanos es conocida como el territorio histórico de los ligures apuanos o montañeses que se extendía entre el mar Tirreno y las cercanías de Parma y Mutina. Este pueblo se mostró abiertamente hostil a Roma y es conocida la larga campaña que pocos años después de acabada la segunda guerra púnica, debió llevar a cabo la República contra los mismos. Su principal ciudad era Apua (que se identifica con la actual Pontremoli). Estos datos hacen pensar que Aníbal probablemente organizó su expedición a esta parte de Liguria para reclutar nuevos efectivos para su ejército entre las poblaciones de la misma e intentar penetrar a la contigua Etruria.

Resulta complicado saber cual fue su ruta exacta para llegar a los dos lugares en los que la tradición toponímica sitúa al general cartaginés, pero la posición del cónsul Sempronio Longo en la ciudad de Luca, claramente bloqueaba el paso del ejército púnico a través del camino costero que debía atravesar la zona pantanosa litoral de la Fossis Papirianis, o bien del que pudiera intentar a través del valle del río Auser. Y aunque no se puede afirmar de manera taxativa, en ambos casos parece más probable una aproximación púnica desde Apua donde se podía llegar directamente desde Placentia (a través del Paso del Bratello situado a 960 m.s.n.m.) o desde Parma (por el Paso de Cisa a 1.040 m.s.n.m). Dado que el último combate conocido antes de este viaje a Liguria es en las cercanías de Placentia, parece más factible una aproximación directa desde esta ciudad hasta Apua, a lo que se une tener que atravesar un paso de montaña situado a menor altitud.

Existe otra posibilidad de llegada a la Fossis Papirianis sin pasar por Apua y que cuenta con respaldo toponímico. Se trata del camino que viene paralelo a la costa desde la actual localidad de Rapallo, donde existe un “puente de Aníbal“. Esta población cuenta con rutas a través de los Alpes Apuanos que llegan hasta las cercanías de Placentia. Un tramo de una de ellas que pasa por el paso del Brallo (954 m.s.n.m), la cima Colletta (1.400 m.s.n.m) y el paso del Giová (1.643 m.s.n.m), recibe el nombre de “Strada di Annibale”. En la zona se han producido hallazgos arqueológicos de armas de la época.

Esto coloca como más probable la llegada de Aníbal a las estribaciones del Monte Giovo en su primer intento fallido de cruzar a Etruria (frustrado por una tormenta). El Paso de Aníbal está a casi 1.800 m de altitud y por tanto es una zona más propensa a sufrir temporales de gran importancia. En la actualidad en esta zona de los Alpes Apuanos hay varias estaciones de esquí, lo que nos permite hacernos una idea de la persistencia de las nieves en temporada invernal. En concreto junto al Paso de Aníbal tenemos la estación de Abetone/Val di Luce. E incluso hay un refugio de alta montaña en el propio Paso. Para llegar aquí parece más factible una aproximación directa desde Mutina. El haber llegado hasta ese lugar, indicaría un intento de aproximación a Etruria directo por un punto situado al Sur de los Alpes Apuanos, pese al riesgo de que este estuviese a mayor altitud. Posiblemente buscaba llegar a Pistoriae (a través del Paso de Oppio) tratando de evitar el valle del Auser o los pantanos costeros de la Fossis Papirianis, por la facilidad de bloqueo que esas dos rutas daban a un ejército romano que se situase en Luca.

En resumen, el ejército púnico habría hecho un primer intento frustrado de cruzar a Etruria por un paso situado más al Sur pero a gran altitud. Este intento habría tenido lugar en la primera quincena de febrero, después de invernar una semana tras la toma de Victumulae. Después de retornar a Placentia debido al temporal, tendría lugar el combate antes narrado, tras el cual emprende el segundo intento en la segunda quincena de febrero. Esta vez a través de las rutas que llevan a la costa, cuyos pasos de montaña situados más al norte, tienen menor altitud. Este segundo intento de cruce sería bloqueado a final de mes por un movimiento del ejército consular de Sempronio a Luca, a la que probablemente llegó por un camino más largo, pero en mejor estado, lo que explicaría que pudiese alcanzar la ciudad a tiempo, antes de que Aníbal llegase a la Fossis Papirianis por el litoral. Algo a lo que debió contribuir también el hecho de que a esas alturas el ejército púnico sería bastante más voluminoso debido a las incorporaciones de ligures y galos, y por tanto más lento en sus desplazamientos.

Continuación de la campaña

Sin embargo a partir de este momento, y de acuerdo a las distintas fuentes, es un poco confuso saber cuáles son los movimientos de ambos ejércitos. Livio adjudica al nuevo cónsul Flaminio el mando de las legiones existentes en Placentia (AUC, XXI, 63, 1). Pero también que Flaminio (AUC, XXI, 63, 2) ordena que esas legiones de Placentia que han caído bajo su mando, se trasladen a Ariminum, donde toma posesión del cargo en los idus de marzo. ¿Se desplazan a Ariminum desde Luca o desde Placentia? Parece intuirse que después de ese movimiento de Aníbal a Liguria y de los romanos al norte de Etruria, los cartagineses habrían vuelto a la Galia Cisalpina y sus oponentes a Placentia o Ariminum, lo que en ambos casos implicaría cruzar nuevamente los Apeninos. El recorrido de Ariminum a Luca son unos 200 km, distancia que se puede hacer en unos 10 días. El trayecto Luca-Placentia por una ruta directa por el paso de Cisa son unos 180 km, que supondrían unos 9 días de viaje. El trayecto de Placentia a Ariminum son 250 km, en los que invertiría unos 12 días. En total esta segunda opción supondría 21 días, que contados desde final de febrero supondrían exceder casi una semana la fecha de los idus de marzo para estar en Ariminum, aunque el escaso margen en que nos movemos y el desconocimiento de las rutas exactas, así como el hecho de suponer desplazamientos de unos 20Km/día para el movimiento de los ejércitos, hace que no sea descartable que Sempronio retornase a Placentia desde Luca.

A comienzos de la primavera (Apiano, Guerra de Aníbal, 2, 9) los cartagineses cruzan los Apeninos con rumbo a Etruria. Para ello reúne durante el resto del invierno un gran ejército reforzado por las incorporaciones masivas de infantería y caballería gala a sus filas. Dion Casio menciona alistamientos de ligures y etruscos. Algo que podría explicar esa visita a Liguria que narra Livio y que aparenta ser breve. Por su parte, Sempronio Longo, tras las elecciones consulares, entrega su ejército parcialmente reconstruido al nuevo cónsul Cayo Flaminio Nepote, quien con las levas pertinentes y el aumento del número de soldados por legión, incrementa el total de sus integrantes hasta 30.000 infantes, disponiéndose a salir al paso a Aníbal mientras su colega Cneo Servilio Gémino hace lo propio con el otro ejército consular. En este punto, de acuerdo a Dion Casio, ambos cónsules se acercaron con sus ejércitos al lugar donde acampaba el ejército cartaginés, pero el general púnico, advertido de la llegada de los romanos, mediante una treta logró burlar su vigilancia. Dejó en su campamento a la caballería mientras con su infantería tomaba el camino para cruzar los Apeninos. Los romanos, con la atención puesta en los que permanecían en dicho campamento, no detectaron la marcha del grueso del ejército de Aníbal. Cuando la caballería se marchó de él para unirse al resto de las tropas púnicas, se dieron cuenta sus enemigos de la estratagema. Decidieron entonces que el cónsul Gémino quedase con sus hombres castigando a los rebeldes galos que se habían aliado con Aníbal, mientras Flaminio salía en persecución de los cartagineses. El general púnico logró finalmente cruzar los Apeninos, y tras entrar en Etruria, atravesó el Arno por la zona pantanosa al Oeste y Norte de Florentia, lo que le dificultó notablemente el paso. Debido a una infección, perdió la visión en un ojo. Flaminio entretanto, gracias a estos problemas que sufrieron sus enemigos, logró adelantarse y llegar a Arretium primero, permaneciendo allí a la expectativa. Aníbal llegó a la misma ciudad pero no quiso dar batalla a los romanos en ella por no considerarlo un lugar adecuado, comenzando a asolar la campiña toscana tratando de provocar al cónsul romano para que acudiera a enfrentarle. Polibio sitúa sin embargo estos hechos en Faesula.

En el siguiente mapa se ha dibujado la que pudo ser la ruta del ejército cartaginés y la del romano que le perseguía. He fijado el inicio del camino en las cercanías de Placentia debido a que Livio sitúa en el entorno de esta ciudad el último combate librado entre Aníbal y Sempronio Longo. El hecho de que Dion Casio mencione que Servilio y Flaminio descuidaron la vigilancia de las carreteras y que esto facilitó que Aníbal se escurriese de su observación, me ha llevado a otorgar la iniciativa del movimiento al ejército púnico que habría aprovechado el principal camino existente en la zona (que años más tarde serviría de base para la construcción de la vía Emilia) desde las cercanías de Placentia hasta Felsina (actual Bolonia). Desde esta última localidad, partían dos caminos hacia Etruria conocidos en época posterior de Augusto, por lo que es razonable pensar que ya pudieran existir un par de siglos antes cuando suceden estos hechos. El primero de ellos atravesaba los Apeninos y tras discurrir buena parte del trayecto paralelo al río Renus, desembocaba en la ciudad de Pistoriae, situada al noroeste de la zona pantanosa del río Arno. Esta ruta obliga al paso de los pantanos para poder proseguir hacia el sur de Etruria en dirección a Arretium y es la que pudo haber seguido el ejército púnico. El segundo camino discurre al Este del primero y también atraviesa los Apeninos pasando por la ciudad de Faesula, llegando finalmente a Florentia. Esquiva los pantanos que quedan al Oeste y Norte de Florentia. Sería la ruta seguida por el ejército romano. Este detalle de no atravesar la zona pantanosa, explicaría que Flaminio pudiese adelantar a Aníbal y llegar antes que él a Arretium. Desde Florentia a Arretium, ambos ejércitos debieron seguir el valle del Arno.

Otra opción es que Flaminio llegase a Arretium a través del paso del Mandrioli o bien desde Ariminum a través del paso de Bocca Trabaria.

Caminos a Etruria

Batalla de Trasimeno. Rutas seguidas por romanos y púnicos desde la Galia Cisalpina hasta Etruria.

Otra cuestión que surge es la relativa al momento temporal en que suceden los hechos. La toma de posesión de los cónsules se produce en los idus de marzo. La fecha estimada de la batalla corresponde con la mitad de junio. El análisis que lleva a esta conclusión ha sido abordado por diversos autores entre los que destaca Chris Bennett, en base a diversas citas de Polibio y otros autores que fijan la fecha de diversos acontecimientos vinculados a la batalla. Entre ellos figura el momento en que el rey Filipo V de Macedonia se entera del resultado de la misma durante la celebración de los Juegos Nemeos. Adicionalmente sabemos que tras la batalla, se nombró Dictador a Fabio Máximo. Este hecho debió venir precedido de un mes de luto. Y tras su Dictadura, el cónsul Gémino y el cónsul sufecto Atilio, elegido para sustituir a Flaminio, ostentaron de nuevo el mando de los dos ejércitos consulares que estaban en torno a Geronium marcando a Aníbal, hasta la toma de posesión de los nuevos cónsules de 216 a.C. Esto último implica que ese consulado de 217 a.C. tuvo un periodo de operaciones en la Galia que culmina con la salida del ejército púnico hacia Etruria y la batalla de Trasimeno. Tras ella, un periodo de luto de un mes, una Dictadura de seis meses y un par de meses más de gobierno de los cónsules. Dado el tiempo necesario en hacer las levas antes de partir a destino, las operaciones descritas especialmente por Dion Casio y los análisis de diversos autores al respecto, la estimación de la fecha de la batalla como acecida en torno a mediados de junio es coherente y será la considerada en los análisis de este artículo.

Los ejércitos en liza

El ejército cartaginés se elevaba a unos 60.000 efectivos. De ellos 50.000 infantes y 10.000 jinetes. El grueso de su infantería eran ahora unos 30.000 galos de diversas tribus (especialmente ínsubros, boyos) y probablemente ligures. A ellos se sumaban unos 12.000 infantes libiofenicios y otros 8.000 hispanos, cifra que debía incluir a los honderos baleares. La caballería principal también era ahora gala, con unas 4.000 monturas pesadas. Había otros 4.000 jinetes númidas con montura ligera y adicionalmente otros 2.000 jinetes hispanos fuertemente armados. Estas cifras se pueden reconstruir a partir de las aportadas por Polibio tanto en Trebia como en Cannas. Desde que Aníbal salió de la Galia Cisalpina, hasta la famosa batalla ocurrida en Apulia en el 216 a.C., no consta que recibiese ninguna clase de refuerzo ni que ningún pueblo itálico se alzase a su favor, mientras que sí que tuvo una serie de enfrentamientos, entre ellos este de Trasimeno, en los cuales la entidad del combate y las cifras de bajas son más o menos conocidas gracias principalmente a los relatos del propio Polibio y de Tito Livio. Y las mismas se elevan en total a unos 9-10.000 soldados. Sumando estas a la cifra que Polibio da como componente de sus fuerzas en Cannas -51.000 hombres-, se puede razonar que tras cruzar los Apeninos y llegar a Etruria, poseía el número anteriormente mencionado de 60.000 efectivos. Es difícil que el paso de los Apeninos y el cruce del Arno fuese tan penoso y ocasionase “numerosas bajas” tal y como cuentan los diversos historiadores clásicos.

El ejército de Flaminio era netamente inferior en número. Tras el fracaso en Trebia a finales del año anterior, Roma decidió aumentar el número de legiones, estableciendo nuevos contingentes en diversas partes de su territorio, y reforzar las mismas elevando el número de sus integrantes. Así, se pasó de tener ejércitos consulares de en torno a 25.000 infantes a ejércitos de 30.000 infantes, los cuales se encuadraban en dos legiones romanas con 10.000 soldados, y dos alae sociorum con 20.000. La caballería constaba de 600 jinetes romanos y unos 1.800 itálicos. Adicionalmente conocemos la existencia de un contingente de 600 cretenses en el ejército romano enviados por Hierón de Siracusa (Livio, AUC, XXIV, 30, 13). Tito Livio comenta que Flaminio, aparte de las dos legiones del ejército de Sempronio del año anterior, se hizo cargo de las dos que mandaba el pretor Cayo Atilio (Livio, AUC, XXI, 63, 15). Aunque esto es algo contradictorio con el hecho de que el ejército de Atilio era el que mandó Publio Escipión en Trebia y este habría pasado a manos de Servilio en Cremona al iniciarse el nuevo consulado (Apiano, Guerra de Aníbal, 8). Además, Flaminio tenía un ejército de 30.000 infantes y 3.000 jinetes, mientras que su colega Servilio contaba con otro de no menos de 40.000 hombres (Apiano, Guerra de Aníbal, 10). Hay que tener presente que el cónsul senior era Servilio Gémino. Este hecho de tener más hombres probablemente indica la reconstrucción de un ejército de una legión y un alae simétrica, para un pretor subordinado a él, con el fin de actuar en la Galia, o bien cubriendo el paso a través de Umbría.

Tras la batalla de Trebia, Sempronio permaneció en Placentia con los supervivientes de su ejército, mientras Escipión se dirigió a Cremona con los restos del suyo (Apiano, Guerra de Aníbal, 7), que no era otro que el del pretor Manlio Vulso, reforzado por la legión y el alae que llevó Cayo Atilio quien complementó o relevó en el mando a aquel, dependiendo del autor estudiado. Este último ejército, si seguimos a Livio, pudo estar constituido hasta por tres legiones romanas y sus alae (dos de Manlio Vulso y una de Atilio). La versión de Polibio (Historias, III, 40, 14) habla de una sola legión bajo mando de Manlio. La que posiblemente reconstruida tras los combates de Tanetum y unida a la traida por Atilio daría un total de dos como las componentes del ejército de Escipión en Trebia. Aunque Livio dice expresamente que Flaminio se hace con el control de cuatro legiones (dos de Sempronio y dos de Atilio), eso implicaría que dado que el ejército es de 33.000 infantes y jinetes, apenas habría 8.250 hombres sumando cada legión con su alae y su parte proporcional de caballería, lo que a todas luces sería escasísimo. Por otra parte, ese reparto que le da al cónsul junior los ejércitos más veteranos, implica que el cónsul senior habría tenido que reclutar un ejército completamente nuevo desde cero. Pero si es verdad el reparto de papeles entre los cónsules una vez Aníbal cruza los Apeninos, también es razonable que el ejército consular que le siga sea el más veterano. Este asunto constituye uno de los puntos de discusión de los diversos autores. Hay quienes defienden que los ejércitos consulares de ese año contaban con cuatro legiones mientras que otros se inclinan porque fuesen de dos legiones y sus alae pero ya dotadas con un número de soldados superior al convencional.

Lo más probable es que se efectuase la reconstrucción de los dos ejércitos derrotados en Trebia, ampliándose al mismo tiempo el número de hombres de las legiones, las alae y los extraordinarii. Las legiones de los ejércitos consulares debieron elevar sus efectivos hasta 5.000 soldados y las alae hasta 10.000 infantes. La caballería romana pasaría a ser de 300 jinetes por legión y la aliada de 900 por alae, aunque es probable que estas últimas cifras fuesen incluso mayores para llegar a los 3.000 jinetes que cita Apiano.

Adicionalmente es razonable que se alistase una legión y su alae para un pretor en la Galia. De ese modo se explica la cita de Livio (AUC, XXIII, 25, 6) cuando sucumbe Postumio Albino a inicios de 215 a.C., en la cual se dice que ese año sería el primero de la guerra sin un ejército para la Galia, lo que induce a pensar que en 217 a.C. existió un contingente. Complementando esta idea, Polibio cuenta que en 216 a.C. Albino es mandado a la Galia con una legión (Historias, III, 106, 6). Sin embargo Livio afirma que el ejército de Postumio Albino emboscado en la selva Litana estaba compuesto por dos legiones y 25.000 hombres (AUC, XXIII, 24, 8), lo que implica la existencia de una segunda legión y su alae. Y en este caso, o la misma fue alistada a inicios de 215 a.C. -lo cual no es muy lógico por ser un frente secundario y acabar de producirse la batalla de Cannas, no teniendo los romanos de donde sacar soldados para armar ejércitos con los que enfrentar a su enemigo principal, Aníbal-, o bien ya existía desde el 217 a.C., en cuyo caso podría ser el exceso de hombres (10.000) del ejército de Servilio respecto al de Flaminio. Como dato extra está el detalle de Apiano de que Roma alistó 13 legiones ese año (Guerra de Aníbal, 8). El desglose conocido sitúa dos en Hispania, dos en Sicilia, una en Cerdeña y dos en cada ejército consular. Las cuatro que faltan pudieran ser dos adicionales en cada ejército consular, o bien dos en Roma, una en la Galia y otra más en algún lugar desconocido (el contingente bajo mando de Cayo Centenio en Umbría o en Tarento). La rapidez en alistar Minucio Rufo las legiones para sustituir a las perdidas en Trasimeno, uniéndolas a las que Fabio Máximo había cogido de Servilio Gémino, hace pensar en que probablemente disponía ya de dos legiones urbanas en Roma y estas fueron las empleadas como base de dicho ejército reconstruido siendo las dos alistadas las sustitutas de estas en la ciudad de Roma. En cuyo caso cobraría fuerza la opción de un ejército adicional en la Galia en 217 a.C. formado por una solitaria legión con su alae.

La batalla

Las provocaciones de Aníbal asolando la campiña toscana surten efecto y Flaminio saca sus tropas de Arretium para tratar de parar los saqueos. El general púnico retira sus hombres, quedando al cónsul romano la falsa idea de que los cartagineses han resultado impresionados con su salida. El ejército cartaginés inicia su marcha hacia el Sur, ralentizando su ritmo al acercarse al lago Trasimeno. Los romanos le siguen, llegando a los alrededores del lago donde deciden acampar.

A continuación se observa la disposición del ejército de Aníbal en los montes que circundan el norte del lago de acuerdo a Polibio.

Batalla Trasimeno -Disposición ejércitos-V2

Disposición de las tropas cartaginesas en las colinas y entrada del ejército romano al valle.

A partir de este momento hay importantes discrepancias sobre el momento en que se inician los combates de acuerdo a los distintos autores clásicos. Dion Casio cuenta que Aníbal se exhibió junto a una pequeña partida en lo alto de las colinas para atraer a Flaminio, haciéndole creer que estaba separado del grueso de su ejército. Esto habría motivado que el cónsul romano urgiese a su ejército a meterse en el llano entre el lago y las montañas, acampando descuidadamente al anochecer sin establecer las protecciones pertinentes de foso y empalizada. Esta circunstancia sería aprovechada por Aníbal para dar inicio a un ataque nocturno. Sin embargo, Apiano, Polibio y Livio coinciden en que Flaminio acampó en las cercanías del lago y fue a la mañana siguiente, cuando en medio de una densa niebla y sin exploración previa, decidió penetrar en el llano situado entre los montes y la orilla, el momento que sería aprovechado por los cartagineses para desatar su ataque.

Si bien la descripción de los combates es bastante escueta y destaca el relato de Polibio sobre la disposición del ejército púnico que se había emboscado, hay algunos hechos que se pueden reseñar. El combate no tuvo una gran duración (alrededor de tres horas). Un contingente romano logró abrirse paso entre las tropas cartaginesas y huir inicialmente hasta una posición elevada cercana. Pero estos hombres se habrían rendido finalmente tras ser alcanzados por la caballería enemiga. La resistencia romana se habría mantenido hasta que el cónsul Flaminio muere alcanzado por Ducario, un guerrero boyo (Silio Itálico, Púnica, V, 644).

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El galo Ducario decapita al general romano Flaminio en la batalla de Trasimeno.  Joseph-Nöel Sylvestre (1882). Museo de Bellas Artes de Béziers (Francia)

Por las cifras, características y circunstancias conocidas del combate no parece que ningún grupo de romanos pudiese reintegrarse a sus filas tras la batalla. Los únicos de los que se dice expresamente que se abrieron paso (los 6.000 que Polibio y Livio dicen que alcanzan terreno elevado y que finalmente llegan a un lugar o localidad cercana -Apiano los eleva a 10.000 y Dion Casio los cuantifica en no pocos-), acaban finalmente entregándose al día siguiente a la caballería de Maharbal que los ha rodeado. Los muertos y prisioneros parecieran ascender pues al total de los integrantes del ejército consular. Aunque Tito Livio sí que da una cifra de 10.000 adicionales como huidos y dispersados a lo ancho de diversos puntos de Etruria, lo que les habría permitido retornar a Roma. Esto sería un tercio de los efectivos romanos totales. De ser cierto sería el mismo número que los que huyeron en Trebia de una masa de dos ejércitos consulares, lo que haría este desastre de Trasimeno de mucha menor entidad que el de Trebia. Y sin embargo las alusiones a los desastres de estos primeros años de guerra resaltan Trasimeno y Cannas como los grandes descalabros de Roma con cifras de 100.000 bajas (Livio AUC XXX,20,11), -muertos y prisioneros- entre ambos (lo que restando los 70.000 de Cannas deja inexorablemente a Trasimeno con 30.000, lo que equivale a la totalidad del ejército consular de Flaminio como perdido). Tito Livio cita a Fabio Pictor como su fuente, reconociendo que otros autores elevan las cifras de bajas. Parece que hubiese autores que sirvieron de fuente común a todos los que nos han llegado, que hablaban de 6.000 huidos a las colinas y otros que los elevaban a 10.000. Estos últimos serían los que sirven de base a Apiano. Y Fabio Pictor recogería ambas cifras, pero dando como exitosamente escapados a los 10.000. Algo que a la luz de otros comentarios, incluidos en la propia obra de Livio (XXII,39,10; XXII,46,4; XXII,54,11; XXIII,43,5; XXIII,48,9; XXIV,8,22; XXVI,12,15; XXVI,41,12; XXVII,12,17; XXVII,40,4; XXX,30,17), no parece ser verosímil, pues en los mismos queda clara la pérdida total del ejército de Flaminio en Trasimeno o el carácter sobresaliente de esta batalla junto con Cannas sobre el resto.

Acontecimientos después de la batalla

Acabado el combate, los 6.000 legionarios que habían logrado romper el cerco cartaginés en medio de la neblina, alcanzaron un cerro y emprendieron la huida tras presenciar como tras ellos el resto del ejército había sido aniquilado. Pero rodeados por la caballería púnica al día siguiente, pactaron con Maharbal entregarse bajo la promesa de ser liberados. Enterado Aníbal del pacto decidió no respetarlo, liberando únicamente a los itálicos y manteniendo a los romanos como cautivos.

Los siguientes pasos del ejército púnico fueron dirigirse hacia las regiones con fachada al Adriático. Los romanos adicionalmente a los dos ejércitos consulares, disponían de un contingente de 8.000 hombres bajo mando de Cayo Centenio junto a los pantanos de Plestia, en Umbría (Apiano, Guerra de Aníbal, 10, 10). Por su número aparenta que fuesen dos legiones o bien una legión con su alae. Por otro lado la condición de propretor de Centenio que indica Livio (AUC, XXII, 8, 1), apunta a que era una persona que ya había desempeñado mando en ejércitos con anterioridad. Lo que hace pensar que esta fuerza fuese un contingente organizado al principio de la campaña destinado a cubrir el territorio de Umbría o la frontera natural del río Nar, del mismo modo que el año anterior hubo un ejército en el territorio de la Galia Cisalpina bajo mando de un pretor (Manlio Vulso y luego Cayo Atilio). Ese territorio probablemente estaba asignado al primer cónsul, que era Servilio Gémino, lo que explicaría que el propretor Centenio estuviese bajo sus órdenes y que fuese enviado por este con la fuerza de 8.000 hombres a él adscrita. De este modo se explicaría la mención de Apiano (Apiano, Guerra de Aníbal, 10, 10) de que Servilio se movía hacia Etruria con 40.000 hombres (mientras que para el ejército consular de Flaminio el mismo autor da la cifra de 30.000 hombres como sus efectivos -Apiano, Guerra de Aníbal, 9, 4-). Estos 40.000 soldados serían aproximadamente la suma de un ejército consular de 30.000 infantes y unos 2.000 jinetes, más la fuerza de Centenio de 8.000 hombres. Si bien, el propio Apiano en la misma cita considera los 8.000 como una fuerza aparte de los 40.000 de Servilio, la cual ya estaba en Plestia cuando Flaminio es derrotado en el Lago Trasimeno.

Polibio (Historias, 3, XXIV, 6) y Livio (AUC, XXII, 8, 1) reducen el número de las fuerzas de Centenio a 4.000 y dicen que se trataba en su totalidad de caballería enviada por Servilio Gémino para reforzar a su colega Flaminio, pero parece poco probable que fuese así porque ni su número corresponde al de jinetes que tiene un ejército consular (entre 1.800 y 2.400), ni el modo de operar con ella, sin infantería ligera de acompañamiento y muy adelantada del resto del ejército consular al que habrían dejado sin su caballería, es habitual. No es descartable que entre las fuerzas bajo mando de Centenio, aparte de la caballería orgánica a una legión y su alae, existiese algún contingente adicional de refuerzo sacado del ejército consular de Gémino, lo que pudiera explicar las aparentes contradicciones entre los diversos autores. No obstante, Apiano indica que Centenio provenía de Roma (Apiano, Guerra de Aníbal, 9, 4) desde donde habría acudido antes de la batalla de Trasimeno, a bloquear la supuesta ruta más directa hacia Roma desde Etruria. Pero esta ruta en realidad era la Vía Flaminia que pasaba unos 12 km al oeste de Plestia y sus pantanos, por lo que más parece un contingente para taponar el tránsito a través del río Nar a lo largo de su curso o para patrullar la provincia de Umbría, consignado desde el inicio de la campaña. La Vía Flaminia cruzaba el río Nar, y una vez destruido el puente sobre este existente en la ciudad de Narnia, esta ruta quedaba cortada. Si no había vados cercanos, el paso por Plestia era una alternativa para asegurarse una vía secundaria de escape desde esta comarca hacia el Adriático, y sobre todo, para impedir la aproximación de un ejército romano desde esta zona por un camino alternativo a la vía Flaminia. De acuerdo a Zonaras (8, 25), la intención inicial de Aníbal era ir a Roma, pero la destrucción del puente sobre el Nar y la certeza de que el resto de puentes sobre otros cauces que se encontraría en el camino a la ciudad eterna habían corrido la misma suerte, le hizo cambiar de dirección. Tenía al ejército consular de Servilio a sus espaldas viniendo desde Ariminum y en Roma había dos legiones urbanas. Si además en la propia Umbría estaba el pequeño ejército de Centenio, el riesgo de ser atacado por este cuando intentase vadear el Nar era grande, lo que explicaría que se dirigiese primero a eliminar este último peligro y asegurar al mismo tiempo el control de esa vía alternativa desde el Adriático. Adicionalmente hemos de recordar lo que ocurriría 10 años después cuando Asdrúbal Barca, el hermano de Aníbal, llegó a la Galia Cisalpina y se temía su penetración hacia Roma. Los romanos enviaron las dos legiones urbanas a Narnia a cubrir el paso del río Nar (Livio, AUC, XXVII, 43, 10). Este modus operandi y la magnitud del dispositivo entonces utilizada (dos legiones) hace recordar mucho a la cuantía del ejército de Centenio descrita por Apiano y la zona de operación del mismo. E incluso la mención del mismo Apiano de que provenían de Roma, hace pensar que los 8.000 hombres alistados por Centenio, pudiesen ser las dos legiones ciudadanas que existiesen en la ciudad eterna en ese momento.

Retomando el relato de Apiano (Apiano, Guerra de Aníbal, 11, 1), el combate con Centenio sucede cuando Aníbal detecta la presencia del contingente romano en el paso de los pantanos, y ordena a Maharbal junto a tropas ligeras, rodear las montañas cercanas sin ser detectado e irrumpir por la espalda de las fuerzas romanas cuando él ataca frontalmente. En el instante en que Maharbal ataca por la espalda a los romanos, estos huyen desordenadamente y 3.000 de ellos son aniquilados, mientras otros 800 son capturados. El resto logra huir. Polibio comenta (Historias, 3, XXIV, 8) que la mitad del contingente de Centenio, que él cifra en 4.000 hombres, la perdió en el choque inicial y el resto se habría rendido al día siguiente tras ser perseguido hasta una colina. Livio (AUC, XXII, 8, 2) da igualmente por perdido todo el contingente en la acción tras ser rodeado.

Plestia Centenio Maharbal Umbría

Pantanos de Plestia en Umbría, donde Cayo Centenio es derrotado por el ejército púnico.

Cornelio Nepote (“Sobre los más destacados generales de los pueblos extranjeros”, XXIII, IV, 6) añade el dato de que el pretor al mando de este contingente, Cayo Centenio, habría muerto en el envite. Adicionalmente comenta que este ejército de Centenio estaría compuesto por tropas escogidas que estarían apostadas en un bosque.

En este momento sitúa Livio la decisión de nombrar Dictador a Fabio Máximo (quien a su vez designa a Minucio Rufo como su maestro de caballería) y la orden de reforzar las murallas de Roma, destruir los puentes sobre varios ríos y establecer guarniciones en las posiciones que se considerasen pertinentes (AUC, XXII, 8, 8). Tras doblegar a los efectivos de Centenio, Aníbal toma rumbo Sur y se dirige contra Spoletium, donde tras asolar la comarca es rechazado con pérdidas al intentar el asalto de la ciudad (AUC, XXII, 9, 1). La tradición sitúa este combate junto a una de las puertas ubicada al norte de la ciudad (llamada Porta Fuga por este motivo) y la torre adyacente a ella (Torre Oleum por suponerse que arrojaron aceite hirviendo contra los invasores). Esta fuerte oposición en una simple colonia latina, sería el motivo de acuerdo a Tito Livio (AUC, XXII, 9, 2) de que decidiese dirigirse hacia territorio picentino junto a la costa adriática. Polibio menciona el saqueo de la comarca colindante (Historias, 3, XXIV, 10-11) y su decisión de no dirigirse a Roma. Además de este ataque fracasado a Spoletium, Aníbal tomó otras localidades de la zona y siguió intentando marchar hacia Roma, llegando hasta Narnia, donde el puente sobre el Nar había sido destruido (Zonaras 8, 25), lo cual le hizo desistir de seguir con rumbo Sur. Es entonces cuando emprende camino hacia Piceno, previsiblemente por el antiguo camino existente que saliendo de Spoletium pasaba por Nursia y acababa en la Vía Salaria a unos 40 km de Asculum. Haber usado el que partía del recién controlado paso de los pantanos de Plestia hacia el Adriático, le hubiese llevado al noreste del Piceno, hacia Camerinum desde donde el camino proseguía hacia Firmum, acercándose por tanto a la zona por donde venía Servilio.

Resumiendo, la cronología de los hechos habría sido la siguiente: El día después de la batalla de Trasimeno, fueron capturados los 6.000 soldados romanos que rompieron el cerco junto al lago (Livio, AUC, XXII, 6, 14). Dos días después de esto, se produce el enfrentamiento con las tropas de Centenio en los pantanos de Plestia. La separación entre Trasimeno y la lucha en Plestia, es de tres días, que sería la diferencia en tiempo que tardaron en llegar las noticias sobre ambas luchas a Roma, de acuerdo al autor griego Polibio (Historias 3, XXIV, 8). De ahí, el ejército púnico habría tardado diez días en llegar a la costa adriática (Polibio, Historias, 3, XXIV, 12), aunque no queda claro si estos se cuentan después del enfrentamiento con Centenio o después de Trasimeno. En este periodo hasta alcanzar la costa adriática, el ejército púnico habría intentado marchar hacia Roma saqueando la comarca existente entre el Lago Trasimeno y el río Nar, atacando sin éxito Spoletium.

Desde allí atravesó Umbría y el territorio picentino hasta el mar Adriático, saqueando todas las zonas por las que pasaba. Una vez junto a la costa, con un gran botín acumulado, dio descanso varios días a sus hombres y animales y envió comunicación vía marítima a Cartago, informando de los logros cosechados (Polibio, Historias, 3, XXIV, 20). Servilio Gémino se habría mantenido con su ejército consular en Ariminum, a un día de marcha del ejército púnico que descansaba en Piceno (Apiano, Guerra de Aníbal, 12, 2). Mientras en Roma, el Senado y el Dictador decidían el rumbo que debía seguir la campaña y que este último se hiciese cargo del ejército consular de Gémino (Livio, AUC, XXII, 11, 2). El cónsul, desde Ariminum tomó la vía Flaminia en dirección a Roma (Livio, AUC, XXII, 9, 5) y en la localidad de Ocriculum se produce el encuentro con el Dictador Fabio Máximo, (Livio, AUC, XXII, 11, 6). Servilio partió entonces hacia Roma a completar el alistamiento de remeros y soldados para una armada que debía perseguir a la escuadra cartaginesa que operaba frente a las costas de Etruria que acababa de capturar una flota de suministro romana a Hispania, frente al puerto de Cosa (Livio, AUC, XXII, 11, 8). Fabio consumó el cambio de mando de manos del lugarteniente del cónsul, Quinto Fulvio Flaco (Livio, AUC, XXII, 12, 1). Adicionalmente, Fabio había ordenado a su maestro de caballería que alistase dos nuevas legiones que se unirían al ejército consular de Servilio (ahora bajo sus órdenes) en Tibur en una fecha convenida (Livio, AUC, XXII, 11, 3). Dada la cercanía a Roma y a Ocriculum del punto de encuentro en que estos efectivos se incorporan (Tibur), aparentemente lo que hizo Minucio Rufo fue tomar las dos legiones ciudadanas existentes en Roma para unirlas al ejército de Fabio Máximo, alistando en su sustitución dos nuevas legiones urbanas. Polibio sin embargo dice (Historias, 3, XXV, 16) que Fabio salió de campaña junto a Minucio Rufo con 4 legiones y que la unión con el ejército de Servilio proviniente de Ariminum habría sido ya en la Daunia (región norte de Apulia). Se puede interpretar que estas 4 legiones con las que habría salido de Roma a las que alude el autor griego, fuesen 2 romanas y 2 alaes sociorum de aliados itálicos. Lo que permitiría compatibilizar su versión con la de Livio, que en sus recuentos sólo considera legiones a las integradas por ciudadanos romanos. Este reclutamiento para reconstruir el ejército consular perdido por Flaminio, se uniría al esfuerzo para completar dotaciones de la flota.

Aníbal prosiguió su rapiña asolando los campos alrededor de las ciudades de Praetutia y Hadria, desde donde se dirigió con su destrucción al territorio de los marrucinos, al de los pelignos y al de los marsios (Livio, AUC, XXII, 9, 4), permaneciendo cerca de la costa Adriática. De allí siguió hacia el norte de Apulia a través de la comarca de los frentanos (Polibio, Historias, 3, XXV, 3). En Apulia comenzó saqueando las comarcas de la Daunia en torno a la colonia latina de Luceria y la ciudad de Arpi (Livio, AUC, XXII, 9, 4). Tras lo cual acampó junto a Vibinum, arrasando las tierras de los argiripianos (Polibio, Historias, 3, XXV, 4).

Entretanto Fabio Máximo atravesó el territorio sabino desde Ocriculum hasta llegar a Tibur, donde se le unieron las tropas alistadas por Minucio Rufo. Desde allí se dirigió campo a través a Praeneste donde tomó la vía Latina para llegar al norte de Apulia (Livio, AUC, XXII, 12, 2). Ya en territorio de la Daunia el ejército romano acampó a la vista de los cartagineses junto a la ciudad de Aigas (Polibio, Historias, 3, XXV, 6) o de Arpi (Livio, AUC, XXII, 12, 4).

Cronología de los últimos movimientos

La batalla de Trasimeno tal y como hemos explicado, está datada en torno a mediados de junio. El tránsito de Aníbal hasta el Adriático duró diez días, posiblemente contados desde el enfrentamiento con Centenio, lo que añadiría 3 días más al cómputo, y situaría dicha llegada al Adriático en torno a final de junio.

Allí, el ejército cartaginés descansó antes de iniciar el camino hacia el sur. Una suposición razonable es que dicho descanso fuese de unas dos semanas. El tránsito descrito desde Piceno hasta la Daunia es de unos 300 km, en los cuales asoló los territorios por los que pasaba. Una velocidad media de unos 10 km/día, nos arroja una tardanza de 30 días y una fecha aproximada de llegada a la Daunia a mediados de agosto. Una vez allí conocemos operaciones de saqueo cartaginesas en el triángulo Luceria-Vibonio-Arpi, que suponen entre 75 y 100 km más, en los que invertiría unos 10 días más. Estaríamos casi a finales de agosto. Estando en el entorno de esta última localidad se produce la llegada de Fabio.

Esta misma reconstrucción cronológica en el lado romano arrancaría con la partida de Servilio Gémino de Ariminum para llegar a Roma. Si seguimos a Apiano, esta partida no se habría iniciado mientras el ejército cartaginés estaba en Piceno. Lo que nos sitúa con Gémino en Ariminum a mitad de julio, un mes después de la batalla de Trasimeno. Este periodo de un mes además coincidiría con el periodo de luto tradicional en Roma, lo que probablemente demoró la toma de posesión del Dictador. El primer tramo que recorrió entre Ariminum y Ocriculum son unos 200 km. Y el de esta localidad a Tibur, unos 50 km más. El avance probablemente era paralelo al que Aníbal realizaba por la costa adriática. Esto explicaría por qué el punto de cita con las legiones que alista Minucio es en Tibur. Esta ciudad está situada en la vía Valeria, que une Roma con la costa adriática en sentido oeste-este atravesando territorio marsio, peligno y marrucino. Probablemente cuando se toma la decisión de que ese sea el punto de reunión, Aníbal comenzaba a asolar territorio marrucino y peligno y se acercaba al marsio, lo que hizo temer una aproximación púnica a Roma por la vía Valeria. Tibur es un punto de bloqueo de dicha vía por su cercanía al río Anio y a un paso de montaña de la misma. En ese instante Aníbal habría recorrido unos 110 km desde que reanudase su marcha tras el descanso junto al Adriático, lo que supone unos 11 días de viaje, y nos sitúa en torno a finales de julio. El ejército romano habría ido más rápido pues se habría desplazado en esos mismos 11 días unos 250 km lo que eleva su velocidad a una media de 23 km/día. Podría haber llegado antes a esta localidad viniendo a marchas forzadas, pero no olvidemos que la Vía Flaminia había visto cortados sus puentes, al menos entre el Nar y Roma, lo que explicaría una cierta demora. En Tibur el ejército de Fabio debió permanecer cerca de 15 días, tiempo necesario para aseguarse que Aníbal estaba realmente camino de Apulia, para que le llegase la noticia hasta Tibur y para que Minucio hubiese completado el alistamiento. Esto nos coloca en torno al 10 de agosto. En ese momento los romanos reanudan la marcha por la Vía Latina, recorriendo los 300 km hasta Arpi en unos 20 días, a una media de 15 km/día. Promedio razonable ya que Livio nos dice que el avance fue tomando muchas precauciones para evitar emboscadas. Lo que sitúa a ambos ejércitos en la Daunia en los últimos días de agosto.

De nuevo el ejército púnico tenía un oponente frente a él. Y Aníbal no dudó en buscar el enfrentamiento sacando a sus hombres en formación de batalla nada más verlo. Pero esta vez, el jefe romano que tenía enfrente era diferente a los que había conocido, y no le daría la satisfacción de sacar a los suyos del campamento al general cartaginés. La campaña proseguía con ambos contendientes viéndose nuevamente las caras muy de cerca.

Roma se había repuesto militarmente en apenas dos meses y medio del durísimo golpe de perder un ejército consular completo. Aníbal había demostrado una vez más su habilidad en el campo de batalla. Pero no sólo había ganado prestigio. Su ejército había salido muy robustecido en número de soldados tras su paso por la Galia Cisalpina y la Liguria, y en equipamiento militar individual capturado al enemigo en las batallas de Trebia y Trasimeno. Además, la llegada a territorios fértiles y más cálidos lo había repuesto del desgaste sufrido en la campaña continua de alededor de 9 meses que llevaba desde su cruce del Ródano. Adicionalmente, su política de benevolencia con los prisioneros itálicos y terror en las comarcas de los que apoyaran a Roma, probablemente suplementada por la infiltración de agentes cartagineses que comenzarían una lenta labor de incitación a la rebelión, no tardaría en arrojar sus frutos. En los años venideros y ante determinados acontecimientos que se irían dando, el territorio etrusco se convertiría a partir de 212 a.C. en un foco de conflictos para Roma que le demandó la presencia de un ejército permanente durante 8 años, en especial en la zona de Arretium. Piceno también requirió de la vigilancia de un ejército desde 215 a.C. hasta 213 a.C. La Daunia se rebeló después de Cannas casi por completo y su reconquista total le supuso a Roma seis años, y la presencia variable de entre uno y dos ejércitos cada año, perdiendo además dos de ellos de forma casi completa, durante los enfrentamientos por el control de ese territorio. Como vemos, Aníbal sabía que su éxito dependía de destruir la alianza de Roma con el resto de pueblos itálicos, y su estrategia se encaminó a esa finalidad.

Bibliografía

Tito Livio, “Ab urbe Condita” XXI, 63; XXII,1-7

Apiano, “Guerra de Aníbal“, 2,8 y 9

Polibio, “Historias”, Tomo I, Libro 3, Capítulos XXI a XXIII

Dión Casio, “Historia de Roma”, Libro XIV,25,7

Plutarco, “Vida de Fabio Máximo”, Capítulos II y III

Silo Itálico, “Púnica”, Libro V

Valerio Máximo, “Hechos y dichos memorables”, Libro I, Capítulo VI, 6

Paulo Orosio, “Historia contra los paganos”, Libro IV, 15

Cornelio Nepote, “Sobre los más destacados generales de los pueblos extranjeros”, Capítulo XXIII: Aníbal, IV, 4-6

Ovidio, “Fastos”, VI, 753-772

Frontino,”Estratagemas”, Libro II,6,4

Propercio, “Elegías”, Libro IV, I, 124

Chris Bennett, “Egyptian Royal Genealogy, 217 A.C.

Otto Cuntz, “O. Cuntz in Jahreshefte des Osterreichischen. ”

Wikipedia: Ligures apuanos

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